Determinar si un producto es realmente sostenible es difícil para el consumidor, porque muchas empresas exageran o mienten sobre sus beneficios ecológicos. Un ejemplo es Volkswagen, que promocionaba sus autos diésel como más ecológicos mientras, como se descubrió en 2015, había manipulado el software del motor de unos 11 millones de vehículos para burlar las pruebas de emisiones. Ayuda buscar sellos o certificaciones de instituciones confiables. ¿Cómo saber si un producto es sostenible?
¿Qué es un producto sostenible? ¿Quién define si un producto es sostenible o no?
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Para el consumidor promedio es difícil determinar si realmente los bienes o servicios que ofrecen las empresas son sostenibles o no. Las campañas de mercadeo nos pueden llevar a pensar que efectivamente estamos comprando productos que nos acercan al desarrollo sostenible, pero lo cierto es que muchas de estas afirmaciones son exageradas o carecen de sustento: un estudio de la Comisión Europea de 2020 sobre las afirmaciones ambientales en la UE halló que el 53,3 % ofrecía información vaga, engañosa o infundada y que el 40 % no estaba respaldado por pruebas. También algunas empresas ofrecen sus productos como ecológicos aludiendo beneficios para el medio ambiente, en su mayoría exagerados, o simplemente mintiendo sobre las cualidades del producto.
Es común que las compañías creen sus propias definiciones de productos sostenibles y se vendan como empresas ecoamigables buscando incrementar sus ventas, muchas veces sin serlo realmente.

Un ejemplo de esto es el caso de Volkswagen, fabricante alemán de automóviles y marca muy reconocida, que salió a la luz en septiembre de 2015. Mientras promocionaba su línea de automóviles diésel como una alternativa más ecológica, había instalado en unos 11 millones de carros en todo el mundo un software del motor que detectaba las pruebas de emisiones y solo activaba plenamente los controles de emisiones durante esas pruebas, para venderlos a pesar de que en carretera eran más contaminantes que lo exigido por los estándares. Hasta junio de 2020, el escándalo le había costado a Volkswagen 33.300 millones de dólares en multas, sanciones, acuerdos y recompras.
Si bien la idea no es acusar a todas las compañías de prácticas deshonestas, lo cierto es que esta estrategia de mercadeo verde ha funcionado, honesta o no; cada vez compramos más productos que son comercializados como sostenibles.
Los consumidores interesados en el desarrollo sostenible y que quieren apoyar a las empresas que hacen este tipo de esfuerzos tienen un gran reto por delante, pues es fácil que sean engañados. Además, no está claro en qué deben fijarse; si en la sostenibilidad de los productos o en la responsabilidad social de las empresas.
Por eso hay que saber discernir cuando somos bombardeados por información cuyo objetivo es vendernos algo. Hay que estar atentos y no comer entero. En este sentido, ayuda buscar sellos o certificaciones otorgados por instituciones o asociaciones ecológicas confiables.
Ser compradores inteligentes influye mucho en el tipo de desarrollo que como sociedad se alcanza. Porque si se apoyan los esfuerzos incorrectos y se incentiva al falso desarrollo sostenible seguro estamos por el camino equivocado.
Algunos bienes de consumo son objetivamente un avance hacia el desarrollo sostenible. No dependen de una marca específica e incluso muchas veces no son el producto de un avance tecnológico, pero su uso masificado ciertamente ayuda a reducir el impacto ambiental. Algunos ejemplos:
Bolsas de tela: sustituyen a las bolsas plásticas de un solo uso, pero solo compensan si se reutilizan muchas veces: según la Agencia de Medio Ambiente del Reino Unido (2011), una bolsa de algodón debe usarse al menos 131 veces para tener un potencial de calentamiento global menor que el de una bolsa plástica convencional que no se reutiliza.
Baterías recargables: son más costosas, pero evitan el uso de baterías normales difíciles de reciclar.
Botellas de agua reusables: muchas veces las botellas de agua que venden están hechas de un plástico diseñado para un solo uso y que son desechadas tras su uso. Mientras que los termos de vidrio o metal pueden ser reutilizados.
Bombillas led: ahorran energía y duran mucho más que las bombillas tradicionales, y, aunque cuestan más al comprarlas, su precio ha bajado mucho y a la larga ahorran dinero gracias a su bajo consumo y su larga vida útil, según el Departamento de Energía de EE. UU.
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El caso de la ropa y el algodón
Un caso que ejemplifica lo complicado que es para los compradores saber si la empresa es responsable socialmente y sus productos son sostenibles es el mercado de maquila de ropa. Para determinar si la ropa hecha de algodón de cierta marca es sostenible o no se debe tener en cuenta muchos factores sobre la sostenibilidad del producto como el proceso de producción, el origen de las materias primas, las condiciones de los trabajadores y el manejo de la cadena de suministros.
Esto incluye: si al momento de cultivar se emplea agua a través de técnicas modernas como la agricultura de precisión que reduce su uso, si los fertilizantes usados contaminan las fuentes de agua, si se usan pesticidas que afectan a los mismos agricultores y a ecosistemas naturales cercanos, si se deforesta selvas para su cultivo erosionando y destruyendo el hábitat de plantas y animales, si se usa trabajo forzado o trabajo infantil o si en general se violan los derechos de los trabajadores y hay discriminación, exposición a riesgos, paga injusta o libertad coartada.
Pero, como lo hemos dicho, para un comprador promedio saber estas cosas es imposible, por eso lo más recomendable es buscar sellos o certificaciones de instituciones ecoamigables confiables que garanticen que la empresa de verdad se esfuerza en lograr el desarrollo sostenible y no son solo campañas de mercadeo.
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Un informe de McKinsey de 2023, elaborado con NielsenIQ, halló que en Estados Unidos los productos de consumo con afirmaciones ambientales o sociales (ASG) aumentaron sus ventas un 28 % en promedio en cinco años (de 2017 a junio de 2022), frente al 20 % de los productos sin ese tipo de afirmaciones.
Última actualización: 26 de septiembre de 2026



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