La energía de biomasa es la que se obtiene de materia orgánica —madera, residuos agrícolas y forestales, biogás y biocombustibles— al quemarla, gasificarla o fermentarla. La bioenergía moderna es la mayor fuente de energía renovable del mundo: aportó más del 50 % del uso renovable global y el 6,5 % del suministro energético total en 2023 (IEA 2024). ¿Es realmente neutra en carbono? El debate sigue abierto.
Cuando pensamos en energías renovables solemos imaginar paneles solares o aerogeneradores, pero la fuente renovable que más energía aporta al planeta es mucho más antigua: la biomasa. Según la Agencia Internacional de la Energía, la bioenergía moderna representó más del 50 % de todo el uso de energía renovable en 2023 y cubrió alrededor del 6,5 % del suministro energético mundial (IEA 2024). Es, con diferencia, el gigante silencioso de las renovables.
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Esa posición dominante se explica por su versatilidad: la biomasa genera electricidad, calor para hogares e industria y combustibles líquidos para el transporte, sectores donde otras renovables todavía tienen poca presencia. En esta guía verás qué es exactamente la energía de biomasa, de dónde procede, cómo se transforma en energía útil, qué países lideran su producción y por qué su carácter “renovable” y “neutro en carbono” genera un intenso debate científico.
¿Cuáles son las fuentes de biomasa? ¿Cómo se convierte la madera o el estiércol en electricidad? ¿Qué ventajas y desventajas tiene frente a los combustibles fósiles? ¿Es cierto que emite tanto CO₂ como el carbón? Respondemos a todo con datos verificados de la IEA, IRENA, la FAO y Our World in Data.
¿Qué es la biomasa?
La biomasa es toda la materia orgánica —de origen vegetal o animal— que puede aprovecharse como fuente de energía. Es un recurso renovable siempre que se reponga a un ritmo igual o mayor que el de su consumo.
- Bioenergía moderna: generación de electricidad y calor en plantas eficientes, biogás y biocombustibles líquidos para el transporte.
- Bioenergía tradicional: la quema directa de leña, carbón vegetal y residuos para cocinar y calentarse, común en países de renta baja y de baja eficiencia.
¿Qué es la energía de biomasa?
La energía de biomasa, o bioenergía, es la energía almacenada en la materia orgánica que las plantas captaron del sol mediante la fotosíntesis. Al procesar esa materia —quemándola, gasificándola o fermentándola— liberamos esa energía en forma de calor, electricidad o combustible. A diferencia del petróleo o el carbón, que también proceden de materia orgánica pero fosilizada durante millones de años, la biomasa se regenera en ciclos de meses o décadas, por lo que se clasifica como un recurso natural renovable.

Our World in Data distingue dos grandes usos. La bioenergía tradicional —quemar leña o estiércol directamente para cocinar— sigue siendo enorme en volumen pero muy ineficiente y contaminante. La bioenergía moderna abarca la generación de electricidad en centrales, el calor industrial y los biocombustibles de transporte (Our World in Data). Cuando hablamos del futuro de la biomasa como energía limpia, nos referimos casi siempre a la moderna. La bioenergía forma parte del abanico de energías alternativas a los combustibles fósiles.
Fuentes de biomasa: de dónde procede
La biomasa no es un único material, sino una familia de recursos orgánicos muy diversa. Estas son sus principales fuentes:
Biomasa forestal y leñosa
Leña, astillas, cortezas, restos de poda y, sobre todo, los pellets de madera: madera prensada en pequeños cilindros de alta densidad energética. Es la fuente más utilizada para calor y electricidad. Países muy forestales como Finlandia, Suecia o Canadá basan buena parte de su bioenergía en sus recursos forestales.

Residuos agrícolas y cultivos energéticos
Paja de cereales, cáscaras, bagazo de caña de azúcar, restos de maíz y cultivos plantados específicamente para energía. El maíz aporta algo más de un tercio de los biocombustibles líquidos del mundo y la caña de azúcar un 21 % (Our World in Data). Estos residuos convierten un desecho en energía.

Biogás de residuos orgánicos
El estiércol, los lodos de depuradora, los residuos alimentarios y la basura orgánica de los vertederos se descomponen sin oxígeno y producen biogás, rico en metano. Es una forma de biomasa que además evita emisiones de metano que se liberarían de todos modos.
Biocombustibles líquidos
El bioetanol (de maíz o caña) y el biodiésel (de aceites vegetales) sustituyen o se mezclan con gasolina y gasóleo. Los biocombustibles cubren en torno al 4 % de la demanda energética del transporte mundial, casi toda por carretera (Our World in Data).

¿Cómo se genera energía a partir de la biomasa?
Existen cuatro grandes rutas para transformar la materia orgánica en energía útil:
- Combustión directa: se quema la biomasa (pellets, astillas, bagazo) para producir vapor que mueve una turbina y genera electricidad, o calor para calefacción. Es la vía más extendida.
- Digestión anaerobia: bacterias descomponen residuos orgánicos en ausencia de oxígeno dentro de un digestor y liberan biogás, que se quema para generar calor o electricidad.
- Gasificación y pirólisis: se calienta la biomasa con poco o nada de oxígeno para obtener un gas de síntesis o biocarbón de mayor valor energético.
- Procesos bioquímicos: fermentación de azúcares para producir bioetanol o transesterificación de aceites para biodiésel.

La biomasa dentro de las energías renovables
Aunque genera menos titulares que la solar o la eólica, la bioenergía es la renovable que más energía final aporta gracias a su papel en calor y transporte. La IEA la califica como el “gigante olvidado” de las renovables: modern bioenergía supuso más del 50 % del uso renovable global en 2023 (IEA 2024). En electricidad su peso es más modesto: aporta algo más del 2 % de la generación eléctrica mundial, el doble que en el año 2000 (Our World in Data).
En capacidad instalada, la generación eléctrica con bioenergía creció 4,4 GW en 2023, frente a los 346 GW de la solar y los 116 GW de la eólica ese mismo año (IRENA 2024). La IEA prevé que la bioenergía —líquida, gaseosa y sólida— aporte hasta el 95 % del crecimiento de los combustibles renovables hasta 2030 (IEA 2024).
Países líderes en bioenergía y biocombustibles
La producción de biocombustibles está muy concentrada: Estados Unidos, Brasil, la Unión Europea, Indonesia y China generan juntos más del 80 % del total mundial (Our World in Data). Estados Unidos es el mayor productor de etanol del planeta, con más de 16.000 millones de galones en 2024, y junto a Brasil suma el 80 % del etanol mundial (AFDC 2024). Alemania es líder europeo en biogás, mientras que los países nórdicos destacan en biomasa forestal.
Ventajas de la energía de biomasa
- Renovable y disponible: mientras se gestionen de forma sostenible, los cultivos y bosques se reponen, a diferencia de los recursos no renovables como el petróleo.
- Aprovecha residuos: convierte desechos agrícolas, forestales y urbanos en energía, reduciendo su acumulación en vertederos.
- Energía firme y gestionable: a diferencia del sol o el viento, la biomasa puede almacenarse y quemarse cuando se necesita, dando estabilidad a la red.
- Versátil: produce electricidad, calor y combustibles líquidos, cubriendo sectores difíciles de electrificar como el transporte pesado.
- Desarrollo rural: genera empleo y actividad en zonas agrícolas y forestales, apoyando una economía sustentable.
Desventajas y el debate sobre la neutralidad de carbono
La biomasa suele presentarse como “neutra en carbono”: el CO₂ que se libera al quemarla es el que las plantas absorbieron al crecer. Sin embargo, esta idea es objeto de una intensa controversia científica. El European Forest Institute advierte de que no existe consenso científico ni una definición generalmente aceptada de la neutralidad de carbono de la biomasa forestal (European Forest Institute).
El problema es el factor tiempo: cuando se quema un árbol se emite CO₂ de inmediato, pero un bosque tarda décadas en volver a capturarlo. Ese desfase, conocido como “deuda de carbono”, puede prolongarse muchos años y aumentar el calentamiento a corto plazo, según revisiones científicas recientes (iForest 2023). Por eso conviene tratar la neutralidad de la biomasa como una cuestión abierta y no como un hecho consolidado.
- Uso de suelo: los cultivos para biocombustibles ocupan unos 32 millones de hectáreas en el mundo, una superficie comparable a la de Alemania (Our World in Data), lo que puede competir con la producción de alimentos.
- Riesgo de deforestación y pérdida de biodiversidad si la demanda de madera no se gestiona de forma sostenible.
- Contaminación del aire por la quema, especialmente en la bioenergía tradicional e ineficiente.
- Eficiencia limitada frente a la solar o la eólica por unidad de terreno.
Recursos relacionados
Si quieres profundizar en la biomasa y las energías renovables, estos artículos te resultarán útiles:
- Recursos naturales renovables: qué son, tipos y ejemplos
- Recursos naturales no renovables: características y ejemplos
- Las energías alternativas son posibles
- Economía sustentable
- Proyectos de desarrollo sustentable
- Recursos naturales de Estados Unidos
- Recursos naturales de Brasil
- Recursos naturales de China
- Recursos naturales de Alemania
- Recursos naturales de Finlandia
- Recursos naturales de Suecia
- Recursos naturales de Canadá
Fuentes de información usadas
- IEA — Bioenergy (2024)
- Our World in Data — Bioenergy and Biofuels
- IRENA — Renewable Capacity Statistics 2024
- U.S. DOE AFDC — Global Ethanol Production (2024)
- European Forest Institute — Forest biomass and carbon neutrality
- iForest (2023) — Carbon neutrality of forest biomass for bioenergy
La energía de biomasa es, hoy por hoy, la renovable que más energía aporta al mundo y una pieza clave para descarbonizar el calor y el transporte. Su futuro dependerá de gestionarla de forma verdaderamente sostenible —priorizando residuos, evitando la deforestación y respetando los ciclos de regeneración— para que su carácter renovable se traduzca en un beneficio climático real y no solo aparente.


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